Miserable desprecio por la vida propia e irresponsable delito a la seguridad de los demás

barbaros


Solo recordemos cómo era el llanto de los transportistas cuando las medidas de restricción mantuvieron guardadas a las unidades del transporte público.

Qué era lo que no ofrecían con tal que las autoridades los dejaran de nuevo salir a trabajar.  Desde ofrecerle gel a los pasajeros, hasta llevar solamente una cantidad de pasajeros limitada. Pero como en muchas otras cosas, los ofrecimientos de los transportistas no gozan de ninguna credibilidad, en eso se parecen a los políticos.

Este rapidito de la ruta 4 en San Pedro Sula, es un claro ejemplo de la importancia que tiene para ellos la seguridad de sus pasajeros, tanto la referente a la salud con los de la pandemia, como la seguridad en si misma, todo un inmenso desastre.

De nuevo, este es solo un ejemplo, de los muchos casos que a diario suceden, no solo en esta ciudad, sino que en todo Honduras, pero cuando no hay autoridades capaces de hacer cumplir la ley, las personas hacen lo que quieren, por eso es que estamos tan atrasados en todo. ¡VAYA HONDURAS EN LA QUE VIVIMOS!

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