MAURICIO BANEGAS: Un testimonio de fuerza y unidad familiar ante el Covid

recorte cap mauricio

Con cinco integrantes de la familia contagiados y residiendo en el mismo hogar, resultó toda una novedad que cada uno de ellos experimentara diversos síntomas producto de una misma enfermedad.

«Hemos sido parte en estas nefastas estadísticas que ha agobiado al mundo entero, ninguna nación se ha escapado del impacto, de tal manera que el número mortal de víctimas, y también números  extraordinarios en cuanto a hospitalizaciones, y personas que con el favor de Dios, el apoyo de la medicina y las medidas preventivas han logrado recuperarse”, expresó Mauricio.

Esta fue la segunda vez que Mauricio le tocó vivir una experiencia fuerte de salud y fuera de su país. Por lo que ahora alcanza un mayor sentido el que en un momento de su vida haya decidido emigrar de Honduras, hace ya más de 10 años hacia los EEUU.

“En aquel momento no comprendíamos cuál era el propósito de estar aquí. Aquí precisamente fui diagnosticado de cáncer y experimentar mis mayores quebrantos; enfrentamos el tratamiento, mas o menos unas 24 jornadas de quimioterapia un poquito complicadas, dolorosas, inquietantes que nos recuerdan la vulnerabilidad que acompaña a todo ser humano”.

Transcurrida y superada esa escena de la vida real, los quebrantos de salud vuelven a aparecer en el escenario cotidiano de Mauricio, ahora un tanto más complicado el panorama porque el Covid no olvidó a nadie en su familia, pues su esposa y sus tres hijos también resultaron contagiados.

“Y hoy me encuentro con esta circunstancia de tener en casa a principios de abril la presencia del virus, de una manera inesperada. Pensamos durante nuestra cuarentena voluntaria que podíamos estar a salvo de la infección, procurando no estar en contacto de manera innecesaria, pero llegó de una manera que no entendemos”.

Saber cómo fue que el virus entró a su hogar, para Mauricio es un gran acertijo, de lo único que está seguro es que fue el mayor de sus hijos el que comenzó a experimentar los síntomas. “Él por su condición de estudiante universitario, saliendo en algunas ocasiones para comprar algo en la tienda fue el primero en la familia en mostrar los síntomas”, esa fue la primer manifestación del virus en su casa, relató Banegas.

“Porque luego apareció mi esposa, que sí tenía que salir a laborar todos los días y por un asunto de responsabilidad personal decidió hacerse la prueba y tres días después efectivamente confirmaron que ella había dado positivo al Covid 19”.

Dijo que ante esa circunstancia fue que se puso en contacto con los médicos del Instituto del Cáncer que conocieron su caso, porque al haber sido una persona que recibió quimioterapia tenía que estar más atento a la situación.

“Entonces me dijeron ‘necesitamos que se haga la prueba’, entonces junto a los otros niños acudimos y efectivamente confirmaron que teníamos la presencia del virus”, relató que desde antes ya practicaban algunas medidas como el aislamiento, pero que una vez con la confirmación para toda la familia no les quedó duda que ese era un asunto serio.

Mauricio agradece la actitud que asumieron familiares, amigos y vecinos que al enterarse de la situación familiar y que nadie podía salir, se encargaron de hacerles llegar y ofrecerse en todo lo que necesitaron. “Una manifestación de solidaridad que nosotros lo agradecemos profundamente y que nos permitió estar abastecidos”.

Resulta peculiar que los síntomas en cada miembro de la familia fue distinto, coincidiendo uno o dos síntomas en dos personas, nada más. “En mi caso experimenté: dolor de cabeza incesante, tres días, tomaba algunos analgésicos y no era capaz de controlarlo. En el caso de mi esposa, un malestar estomacal y congestión nasal, no dolor de cabeza, ni fiebre”.

“En el caso de mi hija, un caso de fiebre, escalofríos, dolor general en el cuerpo y exceso de fatiga. En el caso de Carlos Mauricio, mi hijo mayor experimentó malestar en el cuerpo y fiebre durante un solo día, pero ese día su temperatura fue de subir y bajar y recuerdo que cuando me pidió que le ayudara para verificar si su temperatura fue que me enteré de esa inconstancia”.

Por último. “Mi hijo Andrés con tos; todos y cada uno con síntomas completamente distintos. El único detalle en el que sí todos coincidimos fue en la pérdida radical y absoluta de la sensación de olfato y el gusto”. Relató que para hacer digerible esta situación tan incómoda, tuvieron que echar mano de los recuerdos, porque afirmó que es una sensación horrible no sentir absolutamente nada a qué sabe lo que se está comiendo.

“Es inquietante en realidad, porque después de haber tenido esas facultades y perderlas de manera radical es algo que impresiona” __con angustia perenne de en qué momento volvería, ¿y si no sucede?__ “Nos preguntábamos aquí en casa, ‘ya sientes el sabor’, ‘ya sientes el olfato’, ‘no, no, todavía no’.

Relató que cuando él percibió que estaba retornando el sentido del olfato fue cuando detecto un poco el olor de un perfume. Esa situación bioquímica duró uno 10 días y afirmó que ya todos  recuperaron, tanto el olfato como el gusto.

En cuanto a que si están curados, expresó que las pruebas no se las han podido hacer, debido a que es tanta la demanda que en casos como los de ellos, el sistema de salud los monitorea de manera constante y cuando un paciente lleva cierto tiempo de no experimentar ninguna dolencia o característica de la enfermedad, lo declaran sano y le extienden la respectiva constancia.

Qué es lo positivo que Mauricio rescata de esta que es su experiencia, pero que a la vez es la experiencia de todo el mundo, literalmente, porque todo el mundo está sufriendo el impacto del Covid.

“Una lección poderosa de ser otros, de transitar el camino de la pandemia y ser otros, porque  tenemos esa nueva oportunidad de mirar la luz al final del túnel y de reencontrarnos una vez más. Es un alivio saber que estuvimos en las estadísticas, fuimos parte de esta historia global”.

“Yo les hago el recordatorio a los muchachos que no debemos esperar que los milagros más portentosos ocurran, como el más maravillosos como sucedió ante los ojos de Moisés abriendo el Mar Rojo; no, cada amanecer, cada vez que abrimos nuestros ojos es una bendición extraordinaria, sentir que nuestros pulmones están trabajando bien y ventilándose por su propio esfuerzo, despertar al siguiente día y caminar con un sentido de orientación es algo en lo que recalcamos porque no debemos olvidarlo”, agradeció.

“Tenemos que aprender muchísimas lecciones que quedan, interpretar, entre ellas esa, celebrar este tesoro maravilloso que tenemos que es la vida, celebrar la amistad”, concluyó el periodista Mauricio Banegas.

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