Los efectos económicos y sociales negativos del Covid y el estruendoso choque con la realidad

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Hoy les traemos dos ejemplos simbólicos de emprendedores que antes de la llegada de la pandemia,  transitabancon sus negocios por la vía rápida hacia la superación, pero que el Covid vino a ser como un enorme deslave que cayó sobre esa vía, prácticamente sin darles tiempo para frenar.

Es el caso del ingeniero Juan Carlos Muñoz, quien reconoce que a él la pandemia le trastocó de forma sustancial sus ingresos, empezando porque también le tocó su salud y para poder salir avante, contó con el respaldo de la familia en todo sentido.

“Estamos aquí en la lucha sobreviviendo, creo que la única manera que podemos salir de esto como sociedad, es que presentemos una unión que no ha existido en mucho tiempo”, expresó el ingeniero Muñoz.

“Económicamente sabemos que todos tenemos deudas y vamos pagando, pero hasta estos momentos tengo problemas con los colegios de mis hijos y también con la universidad, sé que voy a lograr pagar más adelante, pero sé también que no soy el único, platicando con mis amigos me dicen que no saben ni cómo van a pagar la colegiatura porque no tienen ingresos; eso es lo que más afecta, porque usted no sabe si en algún momento dado le van a retirar a sus hijos de las escuelas hasta que se ponga al día con los pagos”.

Como es lógico, considera que ante este panorama, la familia lo que hace es priorizar necesidades y lo primero es la alimentación, luego vienen los gatos en salud (no emergenciales). “Es mi caso, yo soy un recuperado del Covid, me tocó comprar medicinas, pagar exámenes, toda mi familia se preocupó y me ayudaron económicamente; sin eso desbalancea y más si no se tienen ingresos en ese momento”, Detalló.

Otro caso es el del administrador de empresas Antonio Betancourt, él nos narra esos cambios que de forma repentina se introdujeron a su cotidianidad. “Fue un cambio totalmente radical; antes la situación era tan fácil y no quisimos darnos cuenta. Abusamos mucho del tiempo, de las cosas buenas que teníamos y hoy que las necesitamos nos damos cuenta de cuánto hemos perdido y cuánto hemos dejado de hacer”, reflexionó.

“En lo económico el impacto ha sido tremendo, porque la actividad a la que me dedico, prácticamente ha dejado de existir, pero por la sabiduría que Dios nos ha dado, nos damos cuenta que debemos empezar a sacar la fortaleza que llevamos en nuestro interior y transferirlas a las gestiones de proyectos, negocios, que son totalmente diferentes a las que estábamos acostumbrados a hacer”, continuó Betancourt.

Manifestó que en este momento hay una situación particular con la banca, es que no están prestando dinero por temor a que en cualquier momento ese cliente puede verse contagiado por Covid y se puede morir, por lo tanto de confirmar esa anomalía las autoridades tendrán que aplicar correctivos cuanto antes.

No obstante, Betancourt es un ejemplo de positivismo, porque es de las personas que mira oportunidades en las crisis; pero no como algunos que consideran que las crisis son oportunidades para hacer dinero a costa de lo que sea sin importar el daño que causen a terceros.

“A mi juicio son las mejores oportunidades porque yo las he enfrentado y le voy a poner un caso. Cuando yo inicié mi negocio lo hice a partir de una crisis, tras el paso devastador del Huracán Mitch, imagínese, empecé con clientes que no querían saber nada de nada porque la crisis estaba latente”, comentó.

“Luego Llegamos a la crisis del 2009, igual nos tocó enfrentar y hoy de nuevo entramos a otra crisis pero nos motiva para que podamos sacar aquello que no hemos hecho durante mucho tiempo, pero lógicamente me ha tocado restringir todas situaciones con mi familia”, afirmó.

Con ello manifestó que de un cien por ciento de sus gastos los tuvo que reducir al 40%. “Y ese 40 por ciento se está logrando conseguir con grandes sacrificios”, aunque reconoció que los compromisos financieros que ya se tenían antes de la pandemia hoy son ineludibles, por lo que queda es trabajar fuerte en los gastos corrientes.

“Por ejemplo si usted tiene un carro y normalmente lo mantiene full, hoy solo le echa, que, solo 200 lempiras para moverse a hacer sus vueltas, aprovechando que solo puede salir dos veces al mes. Que es otra cosa que usted no puede ni siquiera trabajar porque no logra hacer en dos días al mes, qué negocio puede hacer, ninguno”, reparó este emprendedor.

Con estos ejemplos nos podemos hacer la idea de cuál es panorama que atraviesa la población y particularmente esa clase de emprendedores que antes de la pandemia se encontraban con sus negocios encarrilados de forma decidida en el andamiaje productivo de la nación y que hoy lindan en la indigencia.

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