JERICÓ: Un claro ejemplo de cuando la justicia se vuelve injusta

jerico 1


Esta es la situación actual que están viviendo 120 familias de la Colonia Jericó, Siguatepeque, luego de ser ejecutada con maquinaria pesada, una orden del juez, con acompañamiento de los elementos de la Policía Nacional.

Operadores de maquinaria pesada recibieron la orden de derribar las viviendas de material,  como para asegurar que los desalojados no tuvieran un lugar al cual regresar. Esas posesiones, producto de innumerables sacrificios, fueron tratadas con total desprecio; sin reparar en el estupor generado entre quienes no podían creer lo que estaba sucediendo.

Ajenos a la desgracia que les rodea, lo mismo que a la preocupación que agobia a sus padres, estos niños expresan a plenitud la hermosa inocencia infantil, tal como se manifiesta en esta gráfica, cuando de la nada sacan formas de jugar.

Independiente a la situación legal de posesión que estas familias hacían del terreno de donde fueron desalojadas, al momento de la decisión judicial no hubo compasión por nada ni para nadie, es así como muchos de los enseres con los que contaban fueron destruidos junto a sus viviendas, dejándolos en una situación que ‘ni para atrás ni para adelante’.

Y como dicen que las desgracias no llegan solas, esa primer noche que se vieron obligados a pasar a la intemperie, les cayó un fuerte aguacero; como es lógico, a más de un padre de familia se le rodaron las lágrimas al verse en tan calamitosa situación, con sus hijos en brazos, tiritando de frío.

Según manifiestó la Señora Gladys Canales, presidente del patronato de la Colonia Jericó, alrededor de 65 niños y 32 personas de la tercera edad también son afectados producto del desalojo. Sin embargo algunos vecinos les colaboraron dando albergue a los niños, para resguardecerlos de la lluvia.

Aseguró que con ese cliama, varios de los enseres que lograron rescatar de la demolición se terminaron por perder.

Con este panorama resulta fácil de imaginar la enorme necesidad de ayuda que tienen estas familias, por lo que las personas de buen corazón que deseen ayudar, solo tienen que acercarse a ese lugar, pues al no tener a dónde ir, están allí mismo, solo que expuestos a los elementos de la naturaleza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.