Inició la presión para subir el arancel del cemento importado y sacarlos del mercado nacional

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Bajo la justificación de cuidar la inversión nacional las cementaras locales buscan que se le suba el arancel al cemento importado y así lograr de nuevo los altos precios del pasado.

Esta campaña es en todo Centro America, siendo  Panamá el primer país en elevar el arancel de importación al 30% a partir del mes de abril recién pasado.

Pero en esta denominada Guerra del Cemento las marcas que buscan acaparar el mercado en cada país de la región realmente no son nacionales, si no que llegaron del extranjero a comprar las cementeras.

Empresas como Cementos Progreso, Argos, Cemex y Holcim han acaparado las principales fábricas de la zona centroamericana y ahora pretende vender que son parte del capital nacional de cada país y así sacar del mercado al cemento importado.

En Honduras una bolsa de cemento se llegó a cotizar arriba de los Lps.220 y gracias al cemento importado bajo más de treinta lempiras, es decir vino a romper el oligopolio y abrir el mercado de precios justos.

Si las autoridades de gobierno en Honduras suben el arancel del diez al 30% como pretenden las “disque” empresas nacionales, la bolsa de cemento importado subirá arriba de los veinte lempiras.

Esto le permitiría a las cementeras locales subir su precio y recuperar los márgenes de ganancia a los que han estado acostumbrados hasta antes de llegar el cemento importado.

Con este incremento al arancel prácticamente las importadoras de cemento quedaría fuera del negocio porque no tendrían ningún margen de ganancia y regresaría el oligopolio al país en este producto.

Un ejemplo claro de estas presiones  es la que está realizando cemento Argos en algunas países del área donde abiertamente presionan a los gobiernos para que suban el mencionado arancel al cemento importado, tal como lo dice de forma directa Carlos Yustin de Cementos Argos en Colombia.

Para los especialistas si esto ocurre en Honduras y el gobierno sede a las presiones de las cementeras nacionales, dejaría un mal precedente ante la inversión extranjera y pondrían en riesgo muchas fuentes de trabajo directos como indirectos en medio de la pandemia del Covid-19.

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