Hospitales Secretos y Subterráneos de Siria

«Ya no podemos atender a los pacientes en la superficie. No están seguros, y nosotros tampoco».
Este médico sirio esta en una sala ubicada bajo tierra, a la que se llega tras recorrer en moto un largo túnel cavado en roca y tras bajar con prisa decenas de escaleras.
Pero el lugar no es un refugio antiaéreo. Es un hospital.
Lo construyeron como la última opción para seguir atendiendo a los pacientes ante los constantes bombardeos que sufre Idlib, una región del noroeste de Siria.
Dos años después es lo único que queda en pie en kilómetros a la redonda y sigue operativo.

«Nos han atacado repetidamente, así como a todo lo que esté vivo, en general, en los alrededores», reclama.
«Pero seguiremos atendiendo a los heridos de guerra y a los enfermos hasta que estén al alcance de los proyectiles».

Uno de estos centros subterráneos ubicado en Hass, un municipio de Idlib, tuvo que ser desalojado y abandonado tras ser el blanco de un ataque por parte de las fuerzas rusas en mayo del año pasado.

Solamente entre abril y septiembre del año pasado, 40 hospitales en esta provincia fueron el blanco de ataques y por eso los médicos de la región se vieron forzados a vivir y trabajar en la clandestinidad para sobrevivir y continuar ayudando a la población local.

Durante meses, los ataques aéreos contra hospitales de Idlib han sido incesantes y sin piedad.
Con helicópteros, misiles y cohetes, los bombardeos del régimen de Bashar al Asad y de sus aliados rusos se han multiplicado en esta localidad controlada por rebeldes.
Los ataques han causado cientos de víctimas mortales y han afectado casas, escuelas, mercados y hospitales. Ningún sector de la provincia, pues, parece estar salvo.

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