Grupo de estadounidenses protestan con armas contra el confinamiento en Washington

Manifestantes armados fueron registrados el pasado 15 de mayor durante una protesta para pedirle al gobierno estatal que cese las órdenes de cuarentena por el coronavirus y que reabra los negocios comerciales, frente a la sede del Capitolio de Pensilvania, en Harrisburg (EE.UU). EFE/Jim Lo Scalzo

Michigan, EE.UU., manifestantes irrumpen en el Capitolio para protestar contra el confinamiento frente al coronavirus; poco después, un barbero decide reabrir pese a las órdenes de las autoridades; mientras que en distintas partes de Texas los dueños de un bar, de una tienda de tatuajes y de otra barbería hacen lo mismo. Y todo ello con armas de fuego de por medio.

No puede decirse que este tipo de actuaciones estén ampliamente extendidas por el país, pero sí que han aumentado en las últimas semanas, y que están marcando el ritmo de algunas protestas contra las medidas de «Quédate en casa» para frenar la proliferación del COVID-19, pese a que algunos sitios ya han iniciado la desescalada.

«Se están produciendo protestas porque la gente está perdiendo todo lo que tiene. Es muy simple cuando tus opciones son o bien abrir tu negocio o perderlo porque no pagas los recibos», explica a Efe el vicepresidente de Open Carry Texas, David Amad.

UN «¡A MÍ LAS ARMAS!» FRENTE AL CONFINAMIENTO

Open Carry Texas se define como una ONG dedicada a proteger el «derecho constitucional» a portar armamento de fuego de manera «segura y legal» y ha estado involucrada en acciones contra el confinamiento, como la reapertura de un bar a principios de mes en la población de Odessa, en cuyo aparcamiento se desplegó un grupo de hombres con rifles de asalto, y que acabó con varias detenciones.

Amad cita dos motivos para este fenómeno en tiempos de coronavirus.

«Tenemos algo en este país que la mayor parte del mundo no tiene, y es el derecho a tener el equipamiento que necesitamos para luchar físicamente contra nuestro propio Gobierno. En otros países, si el Gobierno decide convertirse en una dictadura, la gente no tiene el equipo que necesita para evitar eso».

«Por tanto, en EE.UU. tenemos armas, y si el Gobierno se vuelve demasiado abusivo y corrupto, como último recurso, podemos luchar contra él, y es por eso que se están viendo las protestas armadas. Número uno, tenemos la capacidad (de portar armas) y número dos, ahora tenemos la necesidad», zanja.

PAPÁ ESTADO, CONDADO, GOBIERNO FEDERAL NO ME DES ÓRDENES

Esta clase de discurso bebe de la tradición libertaria en EE.UU., que aboga por un papel mínimo del Gobierno y el respeto a ultranza del individualismo, o lo que es lo mismo, es un movimiento al que no le gusta que las autoridades digan si se puede reabrir o no una empresa, aunque haya una pandemia mundial.

Para el responsable del grupo Texas Gun Sense (TGS) Ed Scruggs, que defiende un mayor control de las armas de fuego, lo que ocurre en ese estado y en Michigan es «un subtipo» del conservadurismo de derechas.

«Eso es lo que llamamos libertarios, que creen que el Gobierno no debería decirte cómo comportarte, cómo actuar, cómo vestirse, qué hacer -enumera-. El movimiento proderecho a las armas estadounidense siempre ha estado vinculado a lo que cree que son derechos concedidos a ellos por Dios a través de la Constitución».

Y es que si hay un denominador común en las protestas anticonfinamiento a lo largo y ancho de EE.UU. -armadas o no- es la invocación a proteger los derechos constitucionales, no tanto la II Enmienda, que ampara la posesión de armas, sino las libertades individuales.

Fuente EFE.


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