Fallece Napoleón Mairena Tercero periodista de la ‘vieja’ guardia

Su nombre, quizá sea desconocido para la mayoría de las nuevas generaciones de periodistas, sin embargo formó parte de que ahora se le reconoce como la época de oro del periodismo hondureña.

Tras una larga y sentida enfermedad, falleció el recordado periodista hondureño de algunas generaciones atrás, Napoleón Mairena Tercero. Su deceso se suscitó está mañana de lunes en la ciudad capital.

Mairena Tercero era originario de San Juancito, en el departamento de Francisco Morazán, su padre esa José Rubén Mairena Maradiaga.

Su trayectoria periodística se originó primero en Radio América, luego en Radio HRN, formando parte del equipo de Diario Matutino, también se desempeño en Radio Centro.

El también periodista de antaño, Nahum Valladares, compartió con él memorables lides en el brebaje periodístico nacional de mediados del siglo pasado, hoy lo recuerda así. “Con el desaparecimiento de José Napoleón Mairena Tercero se va uno de los referentes de la radiodifusión hondureña de la década de los 50’s”, comenzó diciendo Valladares.

“Mairena llegó a Tegucigalpa procedente de San Juancito, su tierra natal, allá por el año de 1952, cuando comenzó a estudiar la carrera de Comercio, en el Instituto Héctor Pineda Ugarte, que entonces se llamaba Instituto Honduras”, relató.

Recordó que en 1953, don Rafael Silvio Peña, de Radio América le dio una oportunidad para realizar una prueba de locución y le gustó la manera en que Mairena Tercero se desenvolvía en el micrófono.

“Fue así que en ese mismo año comenzó con un turno de locución en esa misma emisora. Ya para 1954, Mairena Tercero comenzó a incursionar en algo que a él le gustaba también y era la parte reporteril, haciendo trabajo de calle”, expresó Nahum Valladares. Su primer gran trabajo periodístico asignado fue cubrir la huelga obrera de 1954.

En un momento difícil de su vida, el comunicador social estuvo por siete meses completamente ciego, pero milagrosamente recuperó la visión, su temor siempre fue volver a quedar ciego.

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