Extradición de JOH debe servir de «campanazo» a la clase política

Captura alceste Menardi
Extradición del expresidente Juan Orlando Hernández debe servir de «campanazo» a la clase política, así lo considera el exjuez de Letras de San Pedro Sula, Edgardo Alceste Menardi, al ser consultado sobre las repercusiones de de esta.

“Debemos ver que Estados Unidos actuará con el debido rigor, lo que debe servir de un campanazo a esta clase política que a través del tiempo ha hecho y ha deshecho”,  expresó Menardi, sin embargo, dijo que es un mensaje que incluso va más de un llamado de atención particular, sino que también es institucional.

“El mensaje en ese sentido es claro y el Estado de Derecho como tal en el caso de Honduras debe revisar y todas esas políticas que tiene deben ser totalmente cambiadas, porque aquí existe una institución de política limpia, pero miramos que no se cumple”, deploró.

“Incluso la multa que dice a los políticos, igual, porque se les está dando más plazo para hacerlo”, señaló, y es que resulta en decepcionante desfachatez, que los políticos que compitieron por cargos de elección popular ganaran o no ganaran nada, tienen hasta mayo para presentar su respectivo informe.

“Así es y se va a llegar el 15 de mayo y lo van a volver a extender, entonces la clase política ha venido jugando incluso con la misma recomendación. Pero ya con lo sucedido con este hecho (la extradición de JOH), que marca un antes y un después en la política hondureña, deben estar claros que vendrán muchas más extradiciones con otros consultores internacionales en distintos programas. Incluso analistas jurídicos en los Estados Unidos están refiriendo”, dijo Menardi.

Agregó que eso significará que todos los partidos y el Estado como tal, deben revisar a todas aquellas personas que participen en la política y que ostentan cargos, «porque ahora van a tener una revisión, para atrás y para adelante con lo que está por venir, porque en el Estado de Honduras tenemos buenas leyes, el problema es que no se cumplen”, lamentó Menardi.

Y es precisamente el manoseo al estamento jurídico el que hoy tiene en mal predicado, no solo a la institucionalidad hondureña, sino que al Estado mismo, señaló.

“Y por eso nosotros estamos involucrados en este tipo de situaciones porque una serie de personas que para todo mundo es un secreto a voces, o sea que es de amplio conocimiento, pero que el Estado como tal no hace nada, peor aún, permite que estas personas a través del tiempo sigan participando, vayan obteniendo más poder y acaben como ha sucedido en este caso y como sucederá en otros”, dijo sin ninguna duda.

A manera de resumen, Menardi expresó que en Honduras hay que aceptar con tristeza que la clase política está contaminada y que por lo tanto, amerita realizar una limpieza.

“Que el Estado como tal en todas sus instituciones, todos tienen que hacer su labor, verificar los perfiles de cada una de estas personas y actuar a tiempo; porque muchos se preguntan, como es que éste o cuál personaje llegó a tal cargo a través del tiempo y nunca se hizo nada”, sugirió Menardi.

“Porque no hay expedientes investigativos sobre aquellos que han sido solicitados en extradición y que ha sido concedida la petición, cuando en el Estado de Honduras en ninguna de las instituciones operadora de justicia existe un expediente investigativo que esté en proceso, al menos en casi la totalidad de los casos”, expuso.

De hecho, esa es la causa por la cual los recursos interpuestos por la defensa técnica del exmandatario no ‘pegaron’, porque de la cantidad de denuncias que a través de los años fueron surgiendo en contra de la actuación del funcionario, nunca les dieron trámite.

Llegado el momento de ansiar que al menos una denuncia hubiera sido procesada, siquiera para su respectiva investigación y que le hubiese valido para poder detener la extradición. Eso como un caso paradójico y ejemplar a la vez, de cuando las instituciones son arrastradas por la corriente de soberbia de parte de los funcionarios en turno.

De ahí la necesidad de desarmar la institucionalidad pieza a pieza, proceder a limpiarla de forma profunda, sumergirla en ‘ácidos’ que la despojen del adherido óxido de la corrupción y solo entonces, proceder a ensamblarla de nuevo, para tratarla como lo que verdaderamente es, una valiosísima máquina responsable de conducir la vida republicana de esta nación.

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