Exempleados del Grupo Colibrí están ‘redondos’ de andar en busca de ayuda sin encontrar respuesta

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El Grupo Colibrí era o es una empresa propiedad del actual diputado Luis Redondo, quien hace cinco años cesanteó a unos 13 ó 17 trabajadores sin cancelarles sus prestaciones, desde entonces los afectados hacen gestiones por todos lados para ver que se cumpla la ley, pero hasta hoy ha resultado imposible, nos dice César Valladares, uno de los afectados.

“A nosotros, de la noche a la mañana nos dijeron en una reunión que si queríamos seguir trabajando en la empresa podíamos hacerlo sin recibir sueldo, o si no, que buscáramos trabajo en otro lado, palabras de este señor de don Redondo”, comenzó detallando el ex empleado del Grupo Colibrí.

Eso sucedió en el año 2017, a la fecha ha sido imposible que el actual diputado haya manifestado interés alguno para honrar los compromisos legales para con sus exempleados. Valladares agregó que al escuchar la inusitada propuesta, no sabía qué creer, si se trataba de una broma o qué, pues dada la embestidura del que hasta ese momento era su jefe, pues Redondo ya figuraba como diputado.

“A mí en el momento me causó risa, vaá, porque, qué mentalidad venir a decir ‘¡bueno si ustedes quieren seguir trabajando en la empresa pueden hacerlo, pero no van a recibir sueldo. O sino salgan a buscar trabajo a otro lado’; a lo cual después de eso quedé así, sorprendido”, eso porque a quien carajos en su sano juicio se le puede ocurrir una propuesta tan destartalada.

Valladares continuó relatando que a continuación de eso vinieron las preguntas y respuestas, que dada la propuesta indecente que habían recibido, no se podía esperar nada mejor.

Captura colibrí

“Y entre las preguntas vino un compañero de San Pedro Sula y le consultó. ‘Pero si nosotros decidiéramos ir a trabajar a otro lado, ¿usted nos daría una constancia de trabajo?’ la respuesta de él fue que no, rotundamente que no”.

¿Y las prestaciones? “No, realmente él no quiso aceptar ningún tipo de negociación, nada de nada pues, se cerró en que no nos podía dar la constancia de trabajo. En lo personal a mí me despertó sospechas eso, por lo que decidí consultar con algunos abogados y me dijeron que lo que tenía que hacer era avocarme al Ministerio del Trabajo, fuimos con los demás compañeros y ahí fue en donde empezó, por decir, el calvario”, expresó.

Eso porque han sido muchos meses de ir de un lugar a otro, buscar uno u otro documento, concertar una tras otra cita, días enteros que alguien del Grupo Colibrí recibiera un documento, etc.

“El abogado de él, Adán Tomé, con él nos dejaron un acta en la cual hacía constar que Grupo Colibrí nos iba a pagar prestaciones, o sea, nos iba a responder. Pero qué sucedió, la segunda vez que se le citó, el señor Adán Tomé llegó a la cita, incluso antes que nosotros y solo fue a dejar esa acta”.

“Entonces viene el inspector y nos dice ‘ah, pero ya vino el abogado del señor Redondo y él dejó esta acta aquí y se está comprometiendo a pagar’. Sin embargo, al parecer hay un artículo en el Código de Trabajo que dice que al no estar presentas ambas partes y si no hay un acuerdo frente a autoridad alguna de esa secretaría, tal documento no tiene ningún valor legal”.

No obstante, esa ‘jugarreta’, Valladares dice que Luis Redondo se molestó porque ellos acudieron a la Secretaría del Trabajo en busca de ayuda. “Los compañeros de San Pedro no han podido entregarle todavía la citatoria para los juzgados”.

“Porque fue una evasiva completamente, si nosotros por la gracia de Dios es que logramos entregarle ese documento allí en el Congreso Nacional, porque es una evasiva de don Redondo que, yo no entiendo cómo es que habla de honradez, que es un defensor de los derechos de las personas, y es una sola incongruencia la que él muestra, porque con nosotros es bien diferente pues. Se molestó porque fuimos al Ministerio del Trabajo a buscar ayuda”, evidenció Valladares.

Ante tal panorama, el exempleado del Grupo Colibrí se ubica como un simple mortal librando una lucha contra un semidios, con poderes para poder controlar toda acción que han emprendido y neutralizarla.

“No se ha podido, no se ha podido, absolutamente es bien difícil como hondureño común aquí que no se puede hacer nada. Como son personas que están en un estatus que no sé qué es lo que harán, retrasar, o sea hacen de todo para que no se cumpla la ley, que las cosas no se puedan hacer legalmente, pues”, lamentó y con sobrada razón, porque este es accionar común en diversos aspectos de la vida institucional de Honduras.

“En lo personal yo le pregunto al abogado que es lo que pasa. Y la respuesta que él me da es que hay que esperar; bueno ahorita a raíz de la pandemia, verdad, se detuvo todo ahí, pero seguimos preguntando, casualmente la semana pasada hablamos con el abogado y nos dijo que esta semana nos va a tener una respuesta de cómo va el caso”, expresó aún con la llama de la esperanza encendida.

desgraciado
Para despejar dudas y alejar suspicacias, así anda la demanda laboral que los exempleados afectados del Grupo Colibrí tienen incoada en el Juzgado del Trabajo.

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