Ernesto y Reina, una historia de amor hondureña que ha durado 57 años

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Reina tenía apenas 14 años cuando conoció al jovencito que se convertiría más adelante en su esposo, Ernesto García Quevedo, desde ese momento hasta el día de la boda pasaron cuatro años para Reina, quien recuerda se casó con mucha ilusión con solo 18 años en 1,964.

Una anécdota de ese día, recuerda la protagonista de nuestra historia,  es que la catedral sampedrana todavía estaba en construcción, por lo que se casaron en la cripta, Reina y Ernesto eran dos jovencitos que empezaban la vida, sin muchas cosas materiales, y no habían pensado en arreglar el recinto para casarse; por fortuna o suerte,  una pareja se casaba después de ellos ese mismo día, quienes mandaron a ornamentar todo el lugar. Y fue así, que Ernesto y Reina tuvieron un bonito camino adornado hacia el altar.

Después de 57 años de matrimonio,  Reina le dice a las parejas jóvenes, que la base del matrimonio  es Dios,  "Si te casas es porque vas a estar con tu pareja,  el propósito es buscar, esos espacios que  talvez, antes buscamos afuera,  en el matrimonio se deben buscar adentro del hogar,  y todo debe ser con amor y paciencia, solo así se puede construir un matrimonio largo, pero tampoco podemos imponer en un matrimonio,  no se puede lograr nada por ese camino", confiesa Reina de García.

Reina revela que como matrimonio tuvieron muchos problemas, "considero que mi error,  fue escudriñar a mi marido todo el tiempo,  pensando que mi marido era infiel,  y mi petición era que mi esposo cambiara, pero la clave está en no esperar un cambio de la otra persona,  sino que los cambios los debemos hacer en nosotros mismos", aconseja Doña Reina.

Ella asegura que todo el tiempo, desde el minuto uno en esa cripta, ella tenía la seguridad de que se había casado para toda la vida,  estaba en su mente esa idea y convicción, un pensamiento que nos reveló, después de confesarnos que tuvieron lidiar con una infidelidad dentro del matrimonio, pero Reina asevera, que ella nunca dejó cumplir su rol de esposa, como dice ella: "Nunca me bajaron del pedestal,  asistíamos a los eventos juntos, siempre nos mirábamos juntos", expresó.

Que le sirva a todas las mujeres, que la habitación es sagrada nunca se abandona, en el comedor siempre le serví  la comida a mi marido,  y siempre estuve allí,  nunca lo deje de atender, así estuviéramos peleados,  pero yo lo amaba,  y lo amó.  Yo luché por el futuro,  yo miraba por el futuro, y ahora tengo mi recompensa,  estamos juntos. Porque al final, los hijos se van, y con quienes compartiremos nuestra vejez, será con nuestra pareja.

Reina externaliza ese pensamiento que muchos jóvenes pueden tener al iniciar una relación, todos quieren ser felices,  pero hay veces se confunde la felicidad,  algunos la basan  en beber, en fiestas, o hasta en hacer el amor,  pero para Reina, la felicidad está en la estabilidad emocional.

Para mí sopesó más la calidad humana de mi esposo,  su amor por la familia,  para mí la felicidad también constituye que en mí entornó este bien. Uno debe criar los hijos,  sin separar el amor de los hijos,  y el amor de sus padres.  Para ella,  al final su pareja será con quien contará al final de los días,

Reina nació en El Progreso, Yoro y Ernesto es sampedrano, comenzaron sus primeros días de casados en una casa en el populoso barrio Medina, y como en el ´64 no pudieron tener una luna de miel, fue hasta en el 50 Aniversario, que se dieron su luna de miel, con un crucero por Europa, que era el sueño pendiente que tenían desde que se casaron.

Celebración del 50 Aniversario, año 2014.

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