En Tegucigalpa defensa considera como acoso y prejuzgamiento declaración que agente tomó a Tony

foto tony


El agente tomó la declaración sin tener el detenido presente al abogado que llevaba su caso y en todo momento, el interrogatorio se basó en amenazas, acoso y prejuzgamiento.

Cuando el agente de la DEA se reunió con Juan Antonio Hernández, a las 12:35 del mediodía del 23 de noviembre de 2018, pensó en una oportunidad inmejorable para cerrar un caso de muchos años en torno a una presunta participación en delitos de narcotráfico.

in duda, el agente que interrogó a Hernández pretendió aprovechar las circunstancias del momento: miedo, temor, confusión y ansiedad. Sin embargo, de acuerdo al abogado Melvin Bonilla, en esta declaración se cometieron errores procesales garrafales.

El primer gran error es que esta declaración ni siquiera debió existir, en virtud de que todos en el salón estaban conscientes que no estaba presente un abogado defensor.

En el caso de Juan Antonio Hernández, su abogado defensor Manuel Retureta debió estar presente porque el detenido ya era parte de un proceso indagatorio previo que inició en octubre de 2016 cuando viajó a Estados Unidos para ponerse a la orden de las autoridades (DEA y fiscalía).

“Usted quiere proceder y dar una declaración y hablar con nosotros. No tiene representación legal hoy ... ahora. Vas a hablar con un abogado en el futuro, pero quieres empezar este proceso ahora”, dice MV1.

El segundo gran error, según el abogado Melvin Bonilla, es que el agente confirma que en efecto intentaron ubicar al abogado Retureta pero una vez ejecutada la captura. Pese a la indisponibilidad del defensor, el agente decide que la declaración continúe y sugiere al detenido que firme su anuencia.

El tercer error es que Estados Unidos sabía de antemano el día de arribo (16 de noviembre) de Juan Antonio Hernández y su día de salida del país (23 de noviembre) cuándo se iba del país, siendo este un tiempo suficiente para informar a su defensa que el encausado iba a ser detenido.

El cuarto error, de acuerdo a los analistas consultados, es que Juan Antonio Hernández si acepta tener un abogado para su caso, independiente a que haya tenido o no contacto con él en los últimos 18 o 24 meses.

El quinto error y quizás el más grave de todos, es que Juan Antonio Hernández es víctima de acoso y prejuzgamiento por parte del agente interrogador en al menos 10 oportunidades que constan en grabación y en los escritos certificados.

Ante el acoso, Juan Antonio Hernández en reiteradas ocasiones afirma que no puede decir que tuvo relación directa en los negocios de sus amigos y conocidos por el simple hecho de que no la tuvo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.