El polémico juicio de Maurice, el gallo francés que canta muy temprano

Maurice, un gallo de la isla de Oleron, en el suroeste francés, ha sido acusado de cantar demasiado temprano por sus vecinos. La cita en los juzgados estaba prevista para este 4 de julio en un tribunal de Rochefort (Charente-Maritime), tras ser aplazado hace un mes para intentar que los demandantes, una pareja de jubilados y la dueña del gallo, Corine Fesseau, llegasen a un acuerdo.

Los demandantes son dos jubilados que viven en un entorno urbano y que solo van ocasionalmente a la residencia que compraron en 2005 en Saint-Pierre d’Oléron. Así lo aclaraba Fesseau a la cadena de televisiónFrance 3 que sus vecinos “vienen solo dos veces al año a la isla”.

En respuesta a la demanda recibida, la propietaria de Maurice, lanzó una petición “Debemos salvar a Maurice, el gallo de la isla de Oléron”, que al día de hoy reúne 80.000 firmas. “¿Qué debemos prohibir? ¿El canto de las palomas, el grito de las gaviotas, los pájaros que cantan cada mañana?“, decía molesta la dueña.

En su lucha, Corinne Fesseau cuenta con el apoyo del alcalde de la comunidad, Christophe Sueur. En junio de 2018, este tomó un decreto para recordar el “carácter rural” del pueblo indignado por la historia de Maurice. Son muchas las quejas que reciben cada verano incluso por el sonido de las campanas. Sueur aseguraba que no tiene suficientes palabras para “aquellos que quieren imponer su forma de vida a quienes les rodean”.

Por ello, esta larga polémica del gallo ha ocasionado un debate en Francia sobre qué es el mundo rural y qué se busca en lo que se ha denominado turismo rural.

 

No obstante, el jueves, Corinne Fesseau, se presentó al  juzgado civil después de un primer aplazamiento el 6 d junio. El abogado de los demandantes,Vincent Huberdeau se ha mostrado sorprendido con que finalmente este caso fuese a los tribunales.

Huberdeau ha asegurado que sus “clientes escribieron al alcalde de Saint-Pierre-d’Oléron, Christophe Sueur, para encontrar un arreglo amistoso. Buscaron una conciliación. Piden paz y tranquilidad […] Solo quieren que encierren al gallo durante la noche. Es una urbanización, no estamos en medio del campo”. Pero los intentos de mediación finalmente no han tenido éxito.

“No son habitantes de la ciudad decididos a luchar contra la ruralidad, solo jubilados que quieren dormir por la mañana”, añadía.

Maurice, el gallo de la isla de Oleron, Francia.

Información cortesía de La Vanguardia de España.


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