El lento y tortuoso deterioro de las empresas públicas del Estado hondureño

enee-el-pais-hn

Para la década de los 80, Honduras llegó a tener hasta 26 empresas públicas, algunas de ellas ofrecían bienes y servicios clave para la población, principalmente enfocados a la infraestructura económica y social, y otras intentaban competir con emprendimientos privados para mejorar la producción nacional. No obstante, a partir de entonces las empresas emergidas desde el Estado iniciaron una ruta hacia un lento y sinuoso camino de deterioro y déficits constantes, llegando algunas a convertirse actualmente en una loza pesada para las mermadas arcas estatales, así lo sostiene el Boletín Oficial N. 24 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en materia económica.

Las causas son diversas, estas van desde “el predominio de intereses particulares, la corrupción, los cambios en el modelo económico y la desatención política de los gobiernos de turno, sumado a la falta de inversión, a una deficiente innovación tecnológica y un desfasado modelo de negocios que llevaron a muchas de estas al cierre inminente de operaciones por considerarlas disfuncionales para diversos fines”, apunta el informe.

Actualmente aún quedan ocho de esas empresas: la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), la Empresa Nacional Portuaria (ENP), la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (Hondutel), Correos de Honduras (Honducor), la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro), el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) y el Ferrocarril Nacional de Honduras (FNH), casi todas ellas operando en números rojos y convirtiéndose en un serio problema para las finanzas del Estado.

El Boletín argumenta que desde 2010 se observa una tendencia decreciente en los saldos del Balance Operativo de estas empresas públicas, llegando a mostrar déficits acentuados en los años 2013 (3,584.6 millones), 2014 (2,731.1 millones) y 2018 (2,655.7 millones) como consecuencia principalmente de los desequilibrios financieros de la ENEE. No obstante, instituciones como la Empresa Nacional Portuaria han sido capaces de presentar números positivos al registrar un superávit de 368.0 millones de lempiras, lo cual sirvió para amortiguar el déficit de ese año de las otras empresas.

SANAA y Hondutel

El SANAA es una de las empresas estatales que ha vivido sumida en una crisis continua desde 2011, «la situación financiera y operativa del SANAA ha presentado una tendencia decreciente con déficits pronunciados en varios años como consecuencia de las incongruencias que ha venido presentando en la asignación de una estructura tarifaria acorde a su situación, aunada a que mantiene pérdidas técnicas de aproximadamente más de un 50.0% debido a problemas para la medición adecuada y la obsolescencia del sistema de distribución, lo que le ha significado no poder mantener un equilibrio financiero por sí misma, ni llevar a adelante los proyectos de expansión, así como las inversiones necesarias para hacer frente a la creciente demanda de este servicio”, reza el texto elaborado por expertos académicos de la Alma Máter.

Una situación parecida atraviesa Hondutel, que ha perdido terreno en sus inversiones de capital, así como su incapacidad de adaptarse a los cambios tecnológicos, transferencias de recursos cada vez mayores a la administración central con la finalidad de establecer una alianza con un socio estratégico que le permitiera competir con éxito en el mercado, no obstante este plan no pudo concretarse, llevando a esta empresa estatal a convertirse en una de las más exitosas a una de las que mayores problemas financieros acarrea en la actualidad.

Medidas

En ese sentido, expertos de la UNAH han elaborado una serie de recomendaciones en aras de brindar luces a una situación caótica que atraviesan las empresas estatales en la actualidad, estas van desde la generación de un amplio debate con la participación de los diferentes sectores de la sociedad hondureña, para precisar el rol que deben tener las empresas públicas, su razón de ser e importancia para el desarrollo de la sociedad, esto con el objetivo de identificar si estas son o no necesarias, si el Estado debe seguir operándolas o si es necesario hacer inversiones mixtas con el sector privado.

Destaca entre sus recomendaciones “evitar delegar la administración de estas empresas a comisiones interventoras, lo que provoca atrasos en su gestión y en la generación de información, además de que solo contribuyen al incremento de la burocracia”, subraya el boletín, asimismo considera que las empresas estatales deben ser competitivas, es decir brindar servicios de calidad con relación al mercado que opera y la competencia, entre otras.

Artículo tomado de la página de Presencia Universitaria, UNAH – Universidad Nacional Autónoma de Honduras

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cinco × uno =