El hondureño Santiago Ávila recibe el máximo premio anual de la Acnur

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El hondureño Santiago Ávila, director de la organización Jóvenes contra la Violencia, recibió este martes el Premio Nansen, la máxima distinción de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que reconoce así su compromiso en apoyar a personas forzadas a desplazarse.

Ávila recibió el galardón de manos del representante de la Acnur en Honduras, Andrés Celis, en un acto celebrado en Tegucigalpa, la capital de Honduras, al que asistieron entre otros, la coordinadora residente de las Naciones Unidas en el país, Alice Shackelford, y la familia del homenajeado.

Al recibir su galardón y ser ovacionado por los asistentes, Ávila, de 33 años, dijo a Efe que el premio representa «un reconocimiento a la ardua labor» que realizan todos los voluntarios de Jóvenes contra la Violencia, orga05nización recientemente galardonada con el premio a la innovación de la Acnur.

Además, significa un «reconocimiento a todas estas vidas que han sido arrebatadas por la violencia y que en su momento fueron parte de un voluntariado de una acción positiva».

Sobre el trabajo de Jovenes contra la violencia

Santiago Ávila, Corrales, es un trabajador social comprometido con evitar que otros sufran la misma violencia que marcó su vida,  él nació en una de las colonias más violentas de Tegucigalpa, la capital de Honduras. El asesinato de su hermano menor por integrantes de una pandilla obligó al resto de la familia a abandonar su hogar. Por ello, junto con otros jóvenes, asumió el reto de ser parte de la organización Jóvenes contra la Violencia en Honduras, la cual trabaja con niñas, niños y jóvenes de seis a veinte años. Desde hace diez, Santiago ha dedicado su vida al empoderamiento de la juventud hondureña para que pueda escapar del reclutamiento forzado de los grupos criminales.

“La violencia rompe procesos organizativos. La violencia que estigmatiza al joven puede transformarse con un liderazgo desde los mismos jóvenes, que se han visto tanto victimas como estigmatizados por esa realidad de violencia. Creo que a eso es a lo que invita Santiago. En los lugares en donde Santiago y su equipo han trabajado, han logrado esa transformación,” dijo Andrés Celis, Representante de ACNUR en Honduras.

El Premio Nansen para los Refugiados de ACNUR es una distinción para personas, grupos u organizaciones que van más allá de la obligación de proteger a personas refugiadas, desplazadas y apátridas. Desde la creación del premio en 1954, ha habido más de 60 ganadores a nivel mundial, de distintos países.

Actualmente, Santiago Ávila es el Director de Jóvenes contra la Violencia una organización que crea espacios seguros en los que la niñez y la juventud en situación de riesgo pueden escapar de la presión que ejercen los grupos criminales.

“Muchas de estas personas jóvenes son “seducidas” por las maras y las pandillas. No quieren ser parte de ellas, pero no hay más grupos en su comunidad. Por eso vamos y creamos un grupo nuevo, para que chicos y chicas tengan una alternativa,” explicó Santiago Ávila.

En 2019, el incesante activismo y cabildeo de Jóvenes contra la Violencia contribuyó a la adopción de la Ley de Control de Armas de Fuego, Municiones, Explosiones y otros Similares. Dicha ley redujo el número de armas que una persona puede poseer. Además, en 2020 logró la introducción del proyecto de ley sobre desplazamiento forzado para discusión ante el Congreso Nacional.

Con más de 34.400 personas refugiadas reconocidas alrededor del mundo y 148.934 solicitantes de asilo, Honduras ocupa el cuarto lugar dentro de los países con más solicitantes de asilo, después de Siria. Además, se estima que la violencia endémica ha desplazado, por lo menos, a 247.000 personas dentro del país, 66% de estas tienen menos de 30 años.

El estudio de caracterización del desplazamiento interno en Honduras realizado por el gobierno en 2019, con el apoyo del ACNUR, señala que el 46% de las personas desplazadas internamente entre 2004 y 2018 tuvo que interrumpir o abandonar sus estudios. El cuerpo docente también enfrenta riesgos como la extorsión, amenazas y violencia sexual, que, en última instancia, son causas del desplazamiento forzado.

“Uno de los principales retos que enfrentan los jóvenes hondureños es el silencio de la sociedad, frente a la situación de sus comunidades, y el hecho de que no las incorporan necesariamente en la resolución de la problemática,” explicó Andrés Celis.

En 2019, Jóvenes contra la Violencia se hizo acreedora al Fondo de Iniciativa Juvenil del ACNUR y, desde 2020, ha sido socio del ACNUR, con lo cual el grupo ha desarrollado programas innovadores para jóvenes en las escuelas y comunidades de mayor riesgo en Honduras.

Por su parte, ACNUR está trabajando en estrecha colaboración con instituciones gubernamentales locales y nacionales en la preparación para la implementación del marco normativo en materia de desplazamiento interno en Honduras una vez sea aprobado por el Congreso.

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