EL VIDEO DESCONOCIDO… DEL DOLOR GENERALIZADO: Covid ¿una pandemia del final de los tiempos?

Captura OSCURIDAD


Sin lugar a dudas, es una escena desgarradora, que quizá pudo darse en Honduras, lo más probable es que se haya repetido millares de veces alrededor del mundo durante esta pandemia (Lucas 21:11).

Una peste que llega justo cuando la humanidad se sentía muy segura en todos los aspectos, porque consideraba que con la tecnología y la ciencia tenía todo bajo control, incluso con algunos científicos, empujados por gobernantes déspotas y multimillonarios deshumanizados, para que jugaran a ser ‘dioses’ haciendo manipulaciones de la naturaleza no conferidas a la humanidad (Efesios 6:12).

¡NO SE HA IDO… NO SE HA IDO! Clama con profundo dolor, sin que los que están presente puedan socorrerla. ¿Y cómo en realidad? Si la humanidad entera está paralizada de miedo, porque no saben contra quién está batallando (1 Juan:18)

Eso es lo que deja perpleja a la humanidad, cómo puede ayudarle alguien en circunstancias a una persona afectada por Covid, sin riesgo de contagiarse. (Mateo 24:12)

Solo el amor de ella, que en su desesperación intentó darle respiración artificial, pero ¡qué más podía hacer!  Terrible escena, realmente estaba desesperada inmersa en profundo dolor. (Apocalipsis 21:4). Esta es una promesa que viene desde muchos siglos antes a esta revelación del apóstol Juan (Daniel 12:2).

Es una pena que solo quienes ponen fe en Jehová, mediante su hijo Jesucristo puedan tener este consuelo, porque no es que el dolor como tal deje de lastimar, incluso Jesús sufrió por la muerte de su amigo Lázaro (Juan 11:33, 34, 35) pero es absorbido en paz, al tener certeza que estas angustias dejarán de existir en un nuevo mundo hecho paraíso.

La visa, por así decirlo, para ingresar a ese paraíso prometido lo encontramos en la lectura de Juan 17:3 y el pasaporte lo extiende Jesucristo (Juan 3:16), hacer que la autoridad le ponga o no el sello es decisión individual, lo cierto es que estas cosas se cumplirán creamos o no (2corintios 1:3, 4)

 

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