Después de ser rescatado desde las garras de la muerte “El Roble Copaneco” solo desea cantarle a Dios

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Aún con su voz ahogada, pues todavía se encuentra en período de convalecencia, German Alfaro, “El Roble Copaneco”, popular cantante hondureño de corridos nos narra la odisea que vivó junto a su familia al haber sido alcanzado de lleno por la enfermedad del Covid-19.

El popular cantante de música de corridos le abrió su corazón en una entrevista exclusiva al periodista Carlos Martínez del programa En La Mira de Canal 6, aquí su testimonio de vida y su encuentro con Dios...

“Yo empecé a sentir una sensación como cuando a uno le va a pegar calentura y sentí la boca amarga y una debilidad en el cuerpo que solo para la cama miraba y  estuve dos días en la cama”.

“Luego fui a ver al médico del pueblo y me dijo ‘le voy a mandar a hacer la prueba del Covid, porque todos los síntomas son de eso, tiene mareos, tiene asco, se le ha quitado el apetito, está perdiendo el olfato’ entonces me hice la primer prueba y salió positiva, cuando eso sucede yo me desespero y busco un médico internista muy bueno y fue el que me atendió y me dio los medicamentos acertados, él me dijo ‘nadie sabe qué es lo bueno contra el Covid, pero en nombre de Dios yo recomiendo esto y con eso me levanté'”, relató el Roble.

“Pero cuando me pega la primera crisis yo empecé a toser y yo sentí que me ahogaba, pero la verdad no fue tanto como a los siete días, porque ahí sí, yo lloré cuando miré a mis nietos, porque a mi el doctor me mandó a la casa y la nuera mía la puso como enfermera, haga esto, esto y esto, y él por teléfono. ‘Mire doctor que está así __hágale esto__  mire doctor que se está poniendo así __póngale esto__’ narra el Roble de manera peculiar, a pesar que todavía se percibe cansancio al hablar.

Agregó que así estuvo durante 23 días hasta que el virus se murió en su cuerpo, pero que gracias a Dios, como él mismo lo reconoce, sigue vivo.

Recuerda que estando en esa situación y veía a su familia se ponía a llorar porque sentía que los iba a dejar. “Sentía que me moría y yo ya no podía respirar y siendo honesto, se le olvidan a uno todos los placeres, se acuerda uno de todas las maldades del mundo y solo deseé que Dios me perdonara todo mal que he hecho en la vida, porque sentí que me iba”.

UN ROBLE INCRÉDULO RESPECTO AL COVID

Como se hubiese quedado grabado en sus equipos electrónicos de trabajo, así recuerda El Roble, el desafortunado encuentro que tuvo con una persona asintomática que le contagio el virus.

“Yo era uno de los que creía que el Covid no era tal cosa, eso le va a pegar a todo el mundo, es cuestión de aprender a vivir con eso; y muchos amigos me decían ¡eso es mentira! Y yo me cuidé seis meses”.

“Y a los seis meses llegó un asintomático a la casa y estuvimos frente a frente; porque por equivocación yo abrí la puerta del estudio, estaba grabando, cuando yo abro la puerta él metió la cabeza y yo saque la mía, y resulta que me dice ‘¡UUY, UUY!’ y yo sentí el aliento, y desde ahí el instinto me decía a mi que me había contagiado; a la una de la mañana estaba con fiebre”, narró con singularidad su horrible experiencia de cómo fue contagiado por el Covid.

EL ROBLE DESDE SU LECHO DE ENFERMO COMIENZA A VER LA PRESENCIA DE DIOS

“Estuve en clínica privada ¡SIN DINERO! Y el doctor me dijo ‘después va a trabajar y me paga’, pero los amigos en Estados Unidos nunca me dejaron de la mano y después de Dios y mi nuera que me cuidó, todas las amistades que tengo”.

Describió cómo después de días con calentura que entraba y salía en un ir y venir constante, hoy gracias a Dios ya se levanta. “Y puedo darle gracias a Dios que volví a nacer, créanme que al que le pega Covid sin hospitalizarse y desde que los pulmones lo traicionan ¡esta muerto! Y recuperarse como Dios lo hizo conmigo es volver a nacer. Gracias por la vida porque en más de una ocasión me sentí muerto, sentí que mi familia se quedaba”.

“Y aprendí algo muy lindo, yo tenía dos personas que no las había perdonado por nada en el mundo, dos errores garrafales que cometieron conmigo y en ese momento de rodillas le dije al Señor ‘perdóname por tales y tales cosas’ que son pecados normales como todo ser humano, pero estos, esos y estos son pecados capitales dentro de la ley del Señor”.

“Entonces cuando ya me dieron de alta y me siento bien, ahora ya me hace falta (orar) y el cuerpo se despierta a la hora exacta para orar y seguir dando gracias a Dios y seguir pidiendo perdón; porque es muy poco el perdón que uno pide en una agonía por el temor a la muerte”.

“Yo solo le digo al Señor, si lo que ando haciendo en el camino de la vida (cantar) a ser tropiezo para que mi alma se pierda y para que miles de almas se pierdan, Señor ya no quiero más contratos. Solo permíteme sacar 19 contratos que quedaron pendientes desde el 7 de febrero y apártame de ese camino”.

“Pero si Tú crees que ese es un trabajo y que eso no me va a causar problemas para mi salvación tu vas a marcar el camino y no van a dejar de salir los contratos. Dice la Palabra, no pongas a prueba al Señor tu Dios, pero yo he aprendido a hablar con el Señor cara a cara y con los ojos abiertos y estoy acostumbrado a recibir las respuestas igual que retos. El Padre eterno, yo lo tengo comprobado y doy testimonio”, afirmó.

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