¿Cuándo se va a recuperar el rubro del banano en Honduras? De momento ni los productores lo saben

HECTOR LUIS CASTRO UCLES


Con más del 82% de las fincas bananeras perdidas durante los pasados desastres de Iota y ETA, es decir unas 2,522 hectáreas de cultivos; para dar una idea aproximada, una hectárea equivale al área de una cancha de fútbol

El empresario de los sectores de palma africana y banano, Héctor Luis Castro, agrega que de las 2,980 hectáreas que hacia el 6 de noviembre todavía estaban vivas, no se pudo cortar la fruta porque las transnacionales, que conocen el problema aducen que es de alto riesgo por el tiempo de vida verde, que es el lapso que tarde en madurar desde que la fruta se empaca y llega al puerto de destino, explicó Castro.

“Entonces ¿cuándo vamos a volver a exportar banano?” __ se pregunta así mismo el productor bananero y la respuesta se la restriegan en la cara los banqueros__ “Vamos a los bancos y ellos dicen, 'bueno nosotros no vamos a prestar a los bananeros por el riesgo, mejor vamos a invertir en otras actividades agropecuarias'”.

Y es que el cultivo del banano es especial, porque es muy susceptible. A dos días de estar bajo agua se pierde la plantación. “Entonces dicen los señores del banco, ‘no vamos a prestarle hasta que al menos recuperen la infraestructura que estaba', especialmente de bordos y carreteras hasta antes del 6 de noviembre del 2020. Significa que no depende de nosotros depende del Gobierno en este caso, depende de Invest, depende de la Comisión Ejecutiva para el Control de Inundaciones en el Valle de Sula”, enumeró con amargo pesar.

“Y ya eso nos pone en otro panorama, puesto que mientras no se repare ese sistema básico del control de inundaciones, no se va a poder retomar la siembra del cultivo de banano en esta zona”, lamentó Castro.

Apenas este martes el Gobierno lanzó un nuevo producto financiero al que denomina “Agrocrédito 5.0  Tasa Preferencial”, que supone una tabla de salvación para los productores del agro; pero por qué los bananeros no lo ven como una opción, bueno, por lo mismo que otros sectores como las Mipymes ya han denunciado, el accionar de los bancos intermediarios.

“El problema está en que todos estos productos financieros que han estado saliendo en este período de pandemia, todos pasan por el visto bueno y aprobación del banco intermediario, en este caso el banco al usuario final”.

“Entonces queda a criterio del banco aplicar según su conveniencia estas normativas o estos productos financieros, entonces es complicado; el producto está allí, pero el banco dice ‘no, yo no lo voy a tomar porque es cierto que el Estado está asistiendo la tasa’, no al consumidor final sino al banco. El banco mantiene su utilidad de mediación y sigue ganando lo mismo en un préstamo”.

“Y cuando ya depende de un ente particular, que es un banco, ya no es de aplicación universal el producto financiero”, censuró el productor agrícola.

Lamentó que en Honduras el sistema financiero juega en contra de Honduras. “Entonces los sectores productivos del agro, que nos toca; competir con bajo acceso al dinero, con muy baja tecnificación, con costos altos en los insumos agrícolas. Y así, quién va a poder competir con productos de otros países, como el maíz por ejemplo”, señaló.

Producto este que en su mayoría viene de Estados Unidos, a pesar de traer bandera de ser  transgénico, es logrado con alta tecnología y como si fuera poco, como va a competir el productor nuestro que en comparación resulta de subsistencia, imposible.

“Entonces es un tema complicado, pero realmente en la agricultura mientras no haya un gobierno que realmente establezca un macro desarrollo, que no se enfoque en el lucro como ocurre ahora, porque los bancos actuales es normal, invierten para ganar, ellos no están viendo el proyecto como tal, están viendo la garantía y que les genere la confianza para recuperar sus utilidades en el dinero que colocaron”.

COSTOS DE RECUPERACIÓN EN LA PRODUCCIÓN BANANERA ANDA POR LAS NUBES

“Renovar la tierra significa que hay que chapear o destroncar, hay que remover el suelo por lo menos un metro, para eso se necesita usar equipo pesado, ya sea un tractor para que ese suelo pueda volverse suelto, poner el sistema de riego hacer los drenajes respectivos y sembrar”.

Detallo que esos pasos son necesarios en el cultivo del banano porque su raíz es mus susceptible a la compactación lo que resulta dañino para el normal crecimiento de la misma y posteriormente traduciéndose en una productividad muy baja y de menor calidad.

“Y esa compactación es la que provoca que la emisión de raíz sea muy pobre y tengamos una productividad muy baja. Entonces, en el cultivo de banano tiene que estarse renovando la plantación cada 5 ó 7 años”.

De ahí que después de las inundaciones del año anterior resulta imperativo hacerlo, afirmó Castro. “Porque los suelos nuevamente han cambiado su estructura, ha quedado una capa de limo enorme, por lo tanto sembrar en las condiciones que está el suelo, sin hacer una descompactación y una renovación llevaría de forma directa al fracaso”.

Pues bien, los costos para poder hacer estos imprescindibles trabajos rozan la ‘módica’ suma de 18,500 a 18,600 DÓLARES por hectárea, haciendo un monto global aproximado superior a 1,000 millones de lempiras. 

A eso agregue que el ciclo desde que se siembra la planta y la fecha de cosecha han pasado nueves meses.

Y como vagones de un tren que viene uno detrás de otro, así es el problema de esta situación difícil en el sector banano. Pues emplea de forma permanente todo el año en promedio a 2 personas por hectárea.

“Imagínese cuánto empleado está suspendido ahora mismo, hablamos de mujeres, porque en las empacadoras el mayor número son mujeres, en las actividades de deshije y deshoje, la mayoría son personas de la tercera edad, que tienen muchos años de estar haciendo esta práctica y son personas que viven allí mismo en el campo, son una 400 mil familias que en estos momentos están sin trabajo”, ¿se dan cuenta de la enorme tragedia social que se está viviendo en estos momento en el agro del Valle de Sula?

Esta reflexión quizá ayude a comprender de mejor forma por qué tanta gente se ve que van a la nada en esas caravanas de migrantes, sin duda que la mayoría de ellos lo saben, pero qué otra opción tienen aquí.

Saben, eso hace recordar a aquellas pobres personas, víctimas del ataque a las torres gemelas en la ciudad de Nueva York, que quedaron atrapadas en los pisos superiores de donde estaba el fuego, cuando ya se vieron sin ninguna esperanza se lanzaron al vacío, lo vimos, fueron imágenes crueles; eso recuerda a estos desesperados compatriotas que se lanzan al camino y abandonan el país, saben que allá afuera no hay nada para ellos pero ¡QUÉ HACER!

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