Coronavirus: lo que los científicos han descubierto sobre el covid-19 en los 6 primeros meses

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A pesar de un esfuerzo internacional sin precedentes, el nuevo coronavirus, denominado SARS-CoV-2, continúa avanzando, infectando a miles de personas todos los días.

Seis meses después de que se detectaran los primeros casos de covid-19, la enfermedad que produce este patógeno ¿qué han descubierto los científicos al tratar de contenerlo?

Activando la alarma

El nuevo coronavirus tomó a todos por sorpresa. Mientras gran parte del mundo se preparaba para recibir al nuevo año 2020, el doctor Li Wenliang estaba trabajando en el Departamento de Emergencias del Hospital Central de Wuhan, donde siete pacientes, todos con neumonía, habían sido puestos en cuarentena.

Fotografía de SirfNews.

El médico envió mensajes a sus colegas en un grupo privado de WeChat el 30 de diciembre, advirtiéndoles de un posible brote viral.

Tres días después de enviar la advertencia a sus compañeros, Li fue detenido por la policía, junto con otros ocho médicos, por «difundir rumores», según los medios chinos.

Poco después de regresar al trabajo, Li contrajo covid-19.

Murió el 7 de febrero, a los 34 años, dejando a un hijo y a su esposa embarazada.

Escena del crimen

A lo largo de las últimas semanas de diciembre de 2019, a medida que más médicos y enfermeras, además del doctor Li, comenzaron a advertir sobre un posible brote viral, los trabajadores de salud fueron los primeros en notar que la mayoría de sus pacientes trabajaban en el mercado de Huanan, en Wuhan, donde se vendía todo tipo de animales, desde aves de corral vivas hasta peces, reptiles y especies salvajes.

Entrada a mercado de Wuhan.

A medida que surgieron más y más casos de afectados por el virus misterioso, el 31 de diciembre la Comisión de Salud de Wuhan presentó su primer informe oficial a Pekín.

Al día siguiente, el mercado fue puesto en cuarentena.

Hoy, los científicos son unánimes al creer que se produjo un gran brote en el mercado, pero parece poco probable que fuera el lugar donde surgió el virus por primera vez.

Según un reporte de investigadores médicos de Wuhan, publicado en enero en la revista especializada The Lancet, posteriormente se descubrió que el primer caso humano de covid-19 ocurrió antes del brote en el mercado.

Se trató de un anciano de Wuhan, quien desarrolló síntomas a partir del 1 de diciembre de 2019 y que no tenía vínculos concluyentes con Huanan.

Apenas nueve días después que se reportara la primera muerte de un paciente con covid-19, el 11 de enero, ya se habían registrado casos en Japón, Corea del Sur y Tailandia.

En solo seis meses, el covid-19 se ha extendido a 188 países e infectado a más de 6,6 millones de personas.

Perfilando a un asesino

«Nuestra primera pregunta es siempre ¿qué es?», dice el profesor de inmunología Kristian Andersen

El laboratorio de Andersen se especializa en genética de enfermedades infecciosas. Investiga cómo los virus saltan de animales a humanos y causan brotes a gran escala.

Descifrar el genoma de un virus generalmente lleva meses, incluso años.

Sin embargo, el 10 de enero, científicos del Instituto de Virología de Wuhan, dirigidos por el profesor Yong-Zhen Zhang, publicaron la primera secuencia genómica del SARS-CoV-2, posiblemente la pieza más crucial del rompecabezas, después de analizar muestras nasales de pacientes infectados.

El código genético completo revelaría exactamente qué era y cómo podría extenderse.

«Tan pronto como vimos esa primera secuencia, supimos de inmediato que era un tipo de coronavirus, y que era 80% idéntico al SARS», dice Andersen.

Personal médico trabaja en una zona aislada del hospital de Jinyintan, reservado para pacientes de COVID-19 en estado crítico, en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, en el centro de China, el 13 de febrero de 2020. (Chinatopix Via AP

El virus del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) causó un brote en Asia entre 2002 y 2003 que infectó a cerca de 8.000 personas y mató a casi 800.

Los coronavirus son una gran familia de virus. Cientos de ellos circulan entre animales como cerdos, camellos, murciélagos y gatos.

El SARS-CoV-2, causante del covid-19, es solo el séptimo coronavirus que se cree que saltó de otro animal a un humano.

«Nuestra segunda pregunta es cómo podemos diagnosticarlo, lo que lleva a aplicar pruebas y a comprender la forma en que se transmite el virus», dice Andersen.

«Y la tercera pregunta es ¿cómo podemos desarrollar vacunas contra él? Todo puede responderse con la genética», señala.

Anderson asegura que hay pruebas abrumadoras de que el virus se originó en un murciélago.

«En última instancia, esto comenzó en un murciélago. Sabemos que este es un virus completamente natural, porque hay muchos virus similares encontrados en los murciélagos», explica. «Lo que no sabemos es cómo llegó a los humanos».

El equipo de Andersen ha estudiado otro coronavirus encontrado en un murciélago, que era 96% idéntico al SARS-CoV-2.

También han visto fuertes similitudes con otro virus similar que se encuentra en los pangolines, uno de los mamíferos más traficados en Asia.

¿Podría el virus haber saltado de un murciélago a otro animal intermediario como un pangolín, donde recogió algunas proteínas adicionales, antes de saltar finalmente a un humano? Para los científicos, la investigación continúa.

Personal médico que trata a un paciente crítico infectado por el coronavirus COVID-19 con una oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en el hospital de la Cruz Roja en Wuhan, en la provincia central de Hubei, China, el 1 de marzo de 2020. Str/AFP via Getty Images

En China, solo dos días después de compartir la primera secuencia genética del SARS-CoV-2 con el mundo, las autoridades locales cerraron el laboratorio del profesor Zhang y le revocaron su licencia de investigación.

Según los medios chinos, nunca dieron una razón oficial, pero la contribución del equipo al mundo ya había echado raíces.

«Sin esa primera secuencia, no podríamos haber comenzado ninguno de estos trabajos», dice Andersen. «Todo es gracias a estos científicos que entregan información crucial a una velocidad increíble».

Rastrear, rastrear, aislar

A medida que la pandemia avanzó, los científicos comenzaron a rastrear el virus de dos maneras.

En el terreno, los investigadores conocidos como «rastreadores de contactos» comenzaron a rastrear y aislar a posibles infectados; mientras que de forma remota, otros expertos comenzaron a rastrear el código genético del virus, para comprender qué tan rápido se estaba extendiendo por el mundo.

Rastreadores de contactos

Corea del Sur, una nación de 51 millones de personas, se destaca como uno de los países más exitosos del mundo en contener el covid-19.

Gran parte de este éxito se ha atribuido a la capacidad del país para movilizar a un pequeño ejército de rastreadores de contactos: detectives entrenados para trazar las conexiones entre un caso positivo de covid-19 y sus contactos más recientes.

Los rastreadores deben decidir quién debe recibir instrucciones para autoaislarse o, en algunos casos, si poner en cuarentena a todo un edificio u organización, como una oficina, hospital, u hogar de cuidados.

Con solo un puñado de casos durante enero y principios de febrero, muchos surcoreanos pensaron que tal vez se había evitado un gran brote.

Sin embargo, a fines de febrero, en una sola ciudad, Daegu, se produjo una escalada repentina de miles de casos reportados en pocos días.

El brote en Daegu se atribuyó desde entonces a los movimientos de una sola persona, la súperpropagadora de Corea del Sur, la ahora infame paciente 31, perteneciente a la Iglesia Shincheonji de Jesús.

Esta paciente dio positivo por covid-19 el 17 de febrero. Gracias al trabajo de los rastreadores, todos sus contactos más recientes -que, sorprendentemente, resultaron ser más de 1.000 en 10 días- fueron instruidos para autoaislarse, evitando así un brote aún mayor.

Después de estar involucrada en un accidente automovilístico el 6 de febrero, la paciente 31 ingresó en un hospital el 7 de febrero, donde tuvo contacto cercano con unas 128 personas.

Luego salió de alta temporalmente para recoger unas pertenencias de casa, un viaje de ida y vuelta de dos horas y media.

Más tarde esa semana, se dio de alta varias veces, una vez para almorzar con alguien, y dos veces para asistir a un servicio religioso de dos horas con unas 1.000 personas.

Como parte del equipo de epidemiología de Daegu, el profesor Kim Jong-Yeon es responsable de los rastreadores de contactos de la ciudad.

Kim dice que solo si las personas son evasivas, utilizan métodos más rigurosos, como investigar sus transacciones con tarjetas de crédito y su historial telefónico o de ubicación. Personas como el paciente 31.

«Al principio, la paciente 31 no nos dijo que era de la Iglesia Shincheonji. Fuimos nosotros, los rastreadores de contacto, quienes más tarde descubrimos que era miembro», dice Kim.

La Iglesia Shincheonji de Jesús tiene aproximadamente 300.000 miembros en todo el país.

Debido a la naturaleza secreta de la iglesia, Kim dice que la parte más difícil de la investigación fue tratar de establecer quién había visitado también la iglesia durante esa semana.

«Finalmente obtuvimos una lista de los 9.000 miembros de la iglesia. Al principio, comenzamos a llamar y preguntarles si tenían algún síntoma. Alrededor de 1.200 personas nos dijeron que sí, pero otras se negaron a hacerse la prueba y a ponerse en cuarentena», cuenta.

Fuente BBC Mundo.

 

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