Conferencia Episcopal se pronuncia en torno a crisis social que vive Honduras

“Que su amor sea sincero. Detesten el mal y apéguense al bien”. (Rom. 12:9)

Los obispos de la Iglesia Católica Manifestaron que han orado y discernido acerca de la situación en que se encuentra nuestra patria, con la intención de asumir compromisos que queremos compartir con nuestros hermanos y hermanas en la fe y con las personas de buena voluntad.

“Consideramos que los principales problemas que más preocupan a la ciudadanía son el alto costo de la vida, el crimen y la violencia, el desempleo, las deficiencias graves en los sistemas de salud y educación, la corrupción”.

A la vez pudieron dilucidar que hay problemas tanto o más graves que los educación y salud que causaron problemas en los últimos días. “problemas en la forma de legislar del Congreso Nacional de Honduras, problemas en las decisiones del Ejecutivo, en las crisis de empresas estatales, en los servicios de energía, agua, transporte, etc”, resume en un comunicado hecho público hoy.

“Si cada problema deriva en conflictos como el que ahora estamos viviendo, acerca de los sistemas de salud y de educación, y si cada conflicto es manejado con la misma ineficiencia, las consecuencias pueden hundir a Honduras en una crisis muy difícil de superar”.

Como condimento para esta ’sopa’ social que agrava los conflictos es la politización que  complica aún más, introduciendo dobles agendas y empañando la claridad de los objetivos por los que se lucha.

“Nos preocupa en gran manera el futuro de nuestra Honduras, al pensar que si problemas coyunturales no se saben resolver adecuadamente, ¿cómo podremos resolver aquellos que por ser estructurales exigen un serio ordenamiento de todos los elementos de que consta un Estado de Derecho?”, se pregunta la Conferencia Episcopal.

“Una Constitución violada cuantas veces convenga, unos poderes que no son para nada independientes, un Congreso que se ha convertido en un teatro de pésimos actores, dándole la espalda al pueblo”.

También señalan a las instituciones públicas quebradas por la corrupción, así como la “vergonzosa” venta de los bienes naturales, la “falsa” reforma al Código Penal “que simplemente lo convierte en un instrumento de protección a los corruptos y narcopolíticos”.

“Esto, y mucho más, hace brotar de nuestros corazones un ¡Basta ya!”, expresó en este fuerte mensaje la cúpula eclesiástica.

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