Coleccionista encarga la limpieza de una Inmaculada de Murillo a un restaurador, y el resultado es el nuevo «ecce homo»

El propietario de la obra dio dos oportunidades y el segundo intento fue aún peor que el primero.

Un nuevo ‘ecce homo’ ha visto la luz en España, después de que en 2012 la restauración de un cuadro de Borja, en Zaragoza, a cargo de la aficionada a la pintura Cecilia Giménez, diera la vuelta al mundo. Ahora le ha tocado el turno a una copia de una de las conocidas Inmaculadas de Esteban Murillo (1618-1682).

Un coleccionista particular de Valencia encargó la limpieza de una copia de un retrato de la virgen realizado por el reconocido pintor español en el siglo XVII. Pero en lugar de dirigirse a un restaurador profesional, encomendó el trabajo a un restaurador de muebles y mobiliario por el módico importe de 1.200 euros.

El primer resultado fue bastante decepcionante y la imagen ya no guardaba apenas parecido con el original. Sin embargo, el dueño de la obra dio una nueva oportunidad al autor fallido de la restauración, que con una nueva actuación logró que la pieza se pareciera aún menos a la Inmaculada de Murillo y, sorprendentemente, se asemejase mucho más al Ecce Homo de Giménez.

Este nuevo atropello al patrimonio artístico y cultural se une a una multitud de casos desconocidos y a otros que han copado titulares en los últimos tiempos. Algunos de los que llamaron más la atención han sido la pintura de las figuras de Rañadoiro, cuando una vecina del municipio pintó tres tallas de madera del siglo XV y XVI; la pintura de una escultura de San Jorge en Navarra a manos de una profesora de manualidades; o la restauración de la Virgen de los Dolores en la localidad canaria de Arucas.

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