Cardenal Rodríguez: “La principal vacuna es el amor y hoy muchos hijos lloran que contagiaron a sus padres y abuelos”.

Además, lamenta la tergiversación del concepto de matrimonio como creación divina, porque la intención de Dios no es que el niño tenga papa y papá, o mamá y mamá.

En su homilía dominical, dedicada a la festividad de la Sagrada Familia, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez enfatizo en el rompimiento de los lazos familiares, en la tergiversación del santo sacramento del matrimonio y la irresponsabilidad de los jóvenes que se olvidan que el Covid está matando gente y salen a vagabundear sin tener amor por sus padres y abuelos que están en casa y regresan a ella contagiados a contagiar a estar personas dieron todo por ellos.

“Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, de Jesús, José y María, es una fiesta entrañable que debemos celebrar en familia, que no está revelando cuál es el plan de Dios y el plan de Dios es precisamente que todo niño que venga a esta vida en una familia, no en una familia incompleta, no en una familia donde el padre es un episodio pasajero y después les toca a las madres salir adelante.

Esa tristeza de nuestra sociedad de tantas madres que se llaman, soy madre soltera, no es el plan de Dios, tristemente ocurre, pero ese no es el plan de Dios, el plan de Dios es que cada niño y cada niña venga a este mundo dentro de una familia, con papá y mamá, no las desfiguraciones de una sociedad pagana que piensa que los niños son un juguete, no es el plan de Dios que el niño tenga papá y papá o que tenga mamá y mamá, es la desfiguración de una sociedad sin Dios.

Recalcó que Dios nos creó hombre y mujer y les dijo unan sus vidas, multiplíquense y llenen la tierra de amor, no de irresponsabilidad, por eso este año de San José, “queremos enfatizar la vocación del papá, la vocación del padre, así como fue San José, un padre responsable, un padre solicito, un padre amoroso.

Como cualquier niño, Jesús fue educado, creció, recibió amor y percibió los valores, en un ambiente de familia, la Sagrada Familia de Nazareth. De tal modo que para ese niño, su familia fue un lugar de encuentro humano, encontró la dimensión de la humanidad y los vínculos familiares le ayudaron en todo el proceso de crecimiento personal, ahí aprendió las relaciones humanas, el respeto y el perdón; la familia le abrió a la vida.

Tristemente nuestra humanidad se está deshumanizando y en algunos hogares, el día de la Sagrada Familia va a pasar como intrascendente y lo único que es importante es, si ya llegaron las vacunas y si ya se empezaron a poner sin tener en cuenta que la principal vacuna es el amor.

Esta nuestra Honduras, parece que ya se olvidó que este COVID-19 es altamente contagioso y hoy día cuántos hijos irresponsables tienen que llorar que contagiaron a sus padres o a sus abuelos por irresponsables.

El que ama a su madre y a su padre, sigue las medidas de bioseguridad, se pone su mascarilla, desinfecta sus manos y su ropa y no participa en francachelas o en reuniones sin necesidad, también eso es amar y respetar a papá y a mamá o a nuestros abuelitos si tenemos la dicha que ellos vivan, eso también es consejo de sabiduría.

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