Aumentan los cadáveres abandonados en las calles de Cochabamba, Bolivia

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El creciente número de muertes por Covid-19, o relacionadas a la enfermedad, ha llevado a los desesperados familiares de las víctimas a dejar sus cuerpos en las calles de Cochabamba tras la falta de medios y protocolos para sepultarlos. El colapso funerario muestra su peor cara en Bolivia.

Las escenas de cuerpos forrados con plástico negro frente a casas o ataúdes abandonados en las calles se convirtieron en las últimas semanas en una penosa cotidianidad para los habitantes de Cochabamba, en el centro de Bolivia. En esta ciudad de 700.000 habitantes se registran imágenes que hacen recordar a lo padecido en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, duramente golpeada al inicio de la pandemia en América Latina y donde colapsó el sistema funerario.

Las autoridades bolivianas señalan que a diario recogen entre 14 y 23 cadáveres de casas o espacios públicos, de personas que se sospecha fallecieron a causa del Covid-19 debido a los síntomas que presentaron. Sin embargo, no a todas estas víctimas les aplicaron las pruebas para confirmar o descartar la causa del deceso.

“No tenemos la capacidad para realizar una prueba de inmediato a los cuerpos debido a la alta demanda”, aseguró el lunes Rubén Castillo, responsable de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud.

Solo el pasado sábado en esta ciudad se reportaron 43 muertes, la cifra más alta desde marzo. Pero existen demoras para la toma de muestras que ratifiquen o descarten el virus, debido a la falta de personal y el procesamiento de los resultados en medio del colapso que la pandemia ha generado en los laboratorios clínicos, según explicó Castillo.

“Hasta 180 pruebas están acumuladas de los fallecidos que se están investigando en el laboratorio”, especificó el funcionario.

En la ciudad de Santa Cruz, en el oriente del país, sus habitantes viven una situación similar. Allí se concentra el 50% de las personas que han contraído el virus, de acuerdo con datos oficiales.

Y en La Paz, entre el sábado y el domingo, el jefe de la policía contra el crimen, el coronel Juan Luis Cuevas, informó que su institución recogió nueve cadáveres de personas que aparentemente murieron por el virus, entre ellos tres reclusos de la cárcel de San Pedro, la principal de la ciudad.

Uno de los hospitales municipales de La Paz habilitados exclusivamente para pacientes de la pandemia ya llegó al límite de su capacidad y el segundo está a punto de llenarse.

Al progresivo número de fallecidos, las autoridades atribuyen el temor de muchas personas a no reportar cuando sienten síntomas de la enfermedad por miedo a la reacción de los demás. Entonces, para el momento en que se ven obligados a acudir a un médico presentan el virus en un estado avanzado. Y muchos mueren al no poder recibir atención urgente en hospitales ya saturados.

Algunas familias esperan con los cadáveres en sus casas durante días

Los familiares de los fallecidos se enfrentan a una cadena de problemas. Primero, sus seres queridos mueren sin haber sido diagnosticados de Covid-19, aunque muchos presentaron los síntomas.

Una vez es declarado el deceso, los allegados deben esperar hasta que los servicios de salud tomen las muestras, lo cual tarda varios días. Posteriormente deben esperar los resultados y un certificado de defunción, ya que, si se confirma que la persona murió por el virus, se deberán aplicar protocolos de bioseguridad específicos para el funeral.

Las familias deben esperar una especie de turno y antes de eso no pueden enterrar o cremar a su ser querido, según detalló el funcionario del Servicio Departamental de Salud.

En ese momento, las familias afrontan una nueva dificultad: los servicios funerarios están colapsados y en el cementerio el único horno de cremación con capacidad de cuatro a cinco cadáveres, también está al límite.

“Nos sentimos impotentes, tres a cuatro días están los cuerpos en sus casas o en las calles. Ya no sabemos qué hacer y las autoridades no nos atienden”, señaló Florencio Carballo, dirigente de un barrio en el sur de Cochabamba.

“Entre 20 y 30 cadáveres permanecen en sus domicilios. Cada día siguen incrementando”, aseguró Juan Carlos Orellana, presidente de la Asociación de Funerarias de Cochabamba.

Ante este panorama, muchas familias se ven obligadas a trasladar los cuerpos directamente de los hospitales a sus casas, pues los centros médicos privados no cuentan con depósitos y dan entre 6 y 12 horas para retirarlos.

Fuente France 24

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