Alianzas de liderazgos vacíos es lo que percibe el analista político German Leitzelar h.

Además, primado la división de posiciones, intereses, ideas rutas complicadas, egos, ansias de protagonismos exacerbados de una serie de personas, entre los líderes de la oposición, como si eso no hubiera sido suficiente, a la oposición le hizo falta algo fundamental, dice Leitzelar.

“A mi criterio y con el respeto que puedan recibir algunas personas que están muy bien intencionadas; pero el liderazgo general que llevamos en las mismas ¡es vacío! Si usted se fija en este momento estamos hablando únicamente de alianza que son meramente del momento electoral”.

“No importa el momento electoral, unirnos, echar la vaca para ganar una situación electoral, pero no hay un respaldo, no hay una propuesta, no hay una idea concreta de lo que tenemos que resolver, unos culpando a otros, ‘que yo no fui’, ‘que fue el otro’, ‘yo traté pero no me dejaron’”, expuso.

Puso de ejemplo el grito de ¡FUERA JOH! Preguntándose ¿Usted cree que los problemas del país se resuelven sacando a Juan Orlando? ¡qué él está cuestionado porque lamentablemente su segundo gobierno no tiene las características del primero, ni modo, es un mal gobierno” Pero no podemos decir que FUERA JOH es todo el objetivo del juego democrático que estamos viviendo. Y a eso se reduce, ‘tengo que sacarlo porque yo tengo que ir allí porque él no funciona”.

Agregó que esas actitudes solo sirven para continuar metiendo fuego a una división de la familia hondureña y que venimos cargando desde hace más de 12 años afirmó. “Que ya se venía viendo desde antes del conflicto que tuvimos en el año 2008, pero que se ha visto exacerbado por culta de la clase política”.

A la que le criticó por no haber proporcionado propuestas que permitan la unidad y un mejor estado de cosas y en lugar de ello, “se han aprovechado la escasa memoria social y como es simplemente un momento ‘que voy a aprovechar para beneficios particulares’, porque no tenemos una visión de desarrollo de país, ahí muere todo esfuerzo”, lamentó.

Además, hizo diferenciación de las diversas alianzas entre las que están inscritas en el Consejo Nacional Electoral y otras que están ocultas de todo ojo.

“Pero ¿sabe qué alianzas sí seguramente están dadas ya, todas las alianzas ocultas, toda la repartición de puestos, Toda la cuota de poder ‘que te voy a dar si me ayudás a esto y a lo otro. Y esas no las discuten con nadie porque simplemente son los intereses de una clase política que está en deuda con toda la sociedad desde hace muchos años”, expresó el profesional del derecho.

“Tenemos una oposición muy vacía, una sociedad totalmente menguada, dividida. Un proceso electoral que me deja un Presidente, que aunque gane las elecciones va a ser criticado de fraude siempre por la falta de transparencia”.

Con esto apuntó hacia la deprimida legitimidad con que cortará ese nuevo gobernante, quien sea que llegue al poder, esto por una sencilla razón.

“Porque el sistema electoral que tenemos nos permite que entre más partidos sigamos agregando, imagínese que ya llegamos a 14, con reglas que estaban definidas para dos partidos; entonces qué pasa, es un pastel que cada vez lo partimos entre más pedazos y el que se queda con el pedazo más grandes es el que más comió”.

“Eso no le va a dar legitimidad a ningún gobierno porque simple y sencillamente si la proyección de votos que podamos tener va a ser, quizá de un 20% eso va a significar que el Presidente ganador solo va a tener una representación de dos votos de cada 10, eso significa que ocho personas no van a haber votado por ese gobierno”, planteó.

“Y al final cualquiera que gane va a ser minoría, porque estamos divididos en una cantidad de cosas que no llevan una unidad nacional y que no llevan un proyecto de país, o que son grupos muy selectos de la política que no están allí para resolver los temas de la sociedad”.

En todo esto la población también es un gran culpable, porque para la gran mayoría basta con ir a votar el día de las elecciones y se conforma con que esa fue toda su participación y después los que ganaron quedan a sus anchas y si una sociedad los fiscalice, menos aún la institucionalidad que ya es costumbre hacerse de la vista gorda cuando le conviene.

“Y la gente está acostumbrada a que la política es simplemente el momento electoral y toda la arenga y el grito ‘de esto y viva el partido… y muera el desgraciado”, o sea puro entusiasmo efímero por falta de sustento.


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