ADECABAH: “De cada diez hogares hondureños 7 no logran llenar las necesidades alimenticias mínimas

Para empeorar la situación, el ajuste al salario mínimo lejos de llegar a ser una solución, solo viene a empeorar la ya paupérrima economía de los más desposeídos.

Eso porque además que, como en el caso actual, solo viene a cubrir medio año, ya que apenas comienza a correr desde presente mes, no es retroactivo, el porcentaje aprobado no llega a cubrir ni siquiera los incrementos que la canasta básica ha sufrido en el presente año.

De ahí que Adalid irías, presidente de la Asociación para la Defensa de la Canasta Básica (Adecabah), asegura que la población no puede cubrir ni siquiera sus necesidades alimenticias con lo que está devengando.

“No podemos cubrirlo, de 988 a 1,300 es lo que ha incrementado el costo de la canasta básica desde la pandemia para acá. Y ojo, nos salvamos del incremento a las tarifas de energía eléctrica, porque eso iba a ser nocivo para la economía nacional”, dijo Irías.

“Si nos hubieran dado ese trancazo de un 8.46% a las tarifas de la energía eléctrica, la situación hubiese sido más difícil porque solo en incrementos a la canasta básica ya nos habían sacado más de lo que vamos a recibir en reajuste al salario mínimo”.

“Más sumado el trancazo que venía en las tarifas de la energía eléctrica, el obrero iba a estar en este momento con un poder de compra muy bajísimo y por lo menos saltamos ese escollo”.

Sin embargo, aún se esperan más incrementos en los productos de canasta básica. “Al incrementarse los costos de producción por haber pagado el ajuste al salario mínimo, lo trasladan al consumidor final”, dijo. Aunque se sabe que desde que se comienza a hablar de ajuste al salario mínimo también comienzan a subir los precios de productos, bienes y servicios y este año no ha sido la excepción.

En el área rural el panorama no se aprecia mejor, pues como indicó, de cada 10 hondureños trabajadores agrícolas, siete tienen un déficit que supera los 3,000 lempiras al mes solo para el rubro de la alimentación.

“Así es, el déficit calculado alcanza los 3,267 lempiras; eso significa que el obrero promedio, se ve obligado a reducir aún más la calidad de la canasta básica que lleva a su hogar. Por lo tanto, el obrero hondureño y su familia lo que hacen es sobrevivir bajo estas duras condiciones”, afirmó.

Ello indica que muchas otras obligaciones quedan en lista de espera, como los servicios públicos, o necesidades urgentes como la salud y los servicios públicos ni digamos.

“O sea, prácticamente el obrero tiene un salario de sobrevivencia, no para satisfacer sus necesidades básicas mínimas en condiciones dignas. Entonces, qué es lo que hace la gente, pues que no puede cubrir canasta básica y lo que le queda es ajustarse a lo poco que queda, hacer malabares pagando de forma alterna”.

“Todo esto nos redondea que prácticamente de cada 10 hondureños, siete no pueden satisfacer los requerimientos mínimos de canasta básica. Por eso es que el hondureño promedio de cada 10 hogares 7 no pueden siquiera cumplir sus necesidades básicas alimenticias”, reiteró.

He ahí una de las razones más fuertes de reclutamiento para los contingentes de hondureños que de forma constante emprenden el fatídico viaje rumbo al norte, del que no desisten, no porque desconozcan los riesgos, sino que como hemos visto, la necesidad los empuja.


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